Valoración del Estado Nutricional en Pacientes del servicio de Neurocirugía Adulto del Hospital Carlos Van Buren, Valparaíso. Constanza Leal Figueroa

Resumen

Detectar de forma precoz la desnutrición hospitalaria no es prioridad para el equipo de salud, sin embargo, es un punto fundamental y permite hacer la diferencia en la adherencia al tratamiento médico, disminuyendo las complicaciones, la estancia hospitalaria y la mortalidad, lo cual repercute directamente en los costos asociados en salud.

Este estudio tiene como objetivo dar a conocer la importancia de realizar una valoración nutricional a pacientes hospitalizados, con datos de relevancia para llevar a cabo ajustes en su alimentación, ya sea vía oral o enteral, y cumplir con sus requerimientos asociados a múltiples factores, como patología base, comorbilidades, gustos o dificultades para alimentarse, por falta de piezas dentales o problemas para deglutir.

La ficha de ingreso se aplicó de forma directa durante las primeras 48 horas a todos los pacientes ingresados al servicio de Neurocirugía durante un periodo determinado (01 de Julio al 30 de Septiembre del año 2019), que considera anamnesis nutricional, evaluación nutricional, diagnóstico nutricional integral, cálculo de requerimientos y prescripción como sugerencia.

La muestra fue de 142 pacientes, de los cuales 105 fueron adultos y 37 adultos mayores.

Con respecto al análisis de los datos y la intervención realizada en éste estudio, se puede concluir que, a pesar de que el 82,39% de los pacientes que ingresó al servicio de Neurocirugía presentó sobrepeso u obesidad, el 35,21% tiene algún grado de desnutrición asociado, además de la patología base, pues el 60,6% de ellos posee un tumor localizado en SNC, lo cual supone pacientes en un evidente riesgo nutricional y que, por tanto, deben ser intervenidos rápidamente.

Este estudio evidenció, a partir de una pequeña muestra de adultos mayores, una clara tendencia, cuales que: a mayor edad, hay mayor pérdida de masa muscular y disminución de la circunferencia de pantorrilla, asociada directamente con desnutrición, hallándose el 70,27% bajo los 31 centímetros.

Del total de la muestra, al 90,14% se le realizó modificación en su alimentación intrahospitalaria, cumpliendo el resto, es decir el 9,86%, con los requerimientos nutricionales; por tanto es transcendental implementar rápidamente intervenciones y, a la vez, un plan nutricional oportuno.

Palabras clave

Evaluación nutricional; Neurocirugía, Parámetros antropométricos; Desnutrición; Nutrición hospitalaria.

ABSTRACT

Detecting hospital malnutrition early is not a priority for the health team, however it is a fundamental point and allows the difference in adherence to medical treatment, reducing complications, hospital stay and mortality, which directly affects the associated costs in health.

This study aims to raise awareness of the importance of performing a nutritional assessment of hospitalized patients, with relevant data to make adjustments in their diet, either orally or enterally, to meet their requirements associated with multiple factors such as base pathology, comorbidities, tastes or difficulties to feed, such as lack of teeth, or problems swallowing.


The admission form was applied directly during the first 48 hours to all patients admitted to the Neurosurgery service during a certain period (July 1 to September 30, of 2019), which considers nutritional history, nutritional evaluation, nutritional diagnosis integral, calculation of requirements and prescription as suggestion.

The sample was 142 patients, of which 105 were adults and 37 older adults.

With respect to the analysis of the data and the intervention carried out in this study, it can be concluded that despite the fact that 82.39% of the patients who entered the Neurosurgery service were overweight or obese, 35.21% had some degree of associated malnutrition, in addition to the base pathology where 60,6% of them have a tumor located in the central nervous system, which are obviously patients at nutritional risk that must be intervened quickly.

In older adults, despite being a small sample in this study, I have a clear trend that, older, there is greater loss of muscle mass and decreased calf circumference directly associated with malnutrition, where 70.27% are under 31 centimeters.

Of the total of the sample, 90.14% were modified in their in-hospital feeding and 9.86% met the nutritional requirements, therefore it is important to implement interventions quickly and an appropriate nutritional plan.

Keywords

Nutritional assessment; Neurosurgery; Anthropometric Parameters; Malnutrition; Hospital Nutrition.

Pacientes del servicio de Neurocirugía Adulto del Hospital Carlos Van Buren
Servicio de Neurocirugía Adulto del Hospital Carlos Van Buren
  1. Muestra

La muestra de este estudio fueron pacientes ingresados a hospitalización al servicio de Neurocirugía Adulto del Hospital Carlos Van Buren, durante un periodo de 3 meses, específicamente, desde julio a septiembre del año 2019.

La muestra del estudio es de tipo no probabilística, y el proceso de selección de los pacientes dependió de algunos criterios en específico.

Criterios de inclusión:

  • Hombres y mujeres mayores o igual a 18 años ingresados al servicio de neurocirugía durante un periodo correspondiente al 01 de Julio y al 30 de Septiembre del año 2019.

Criterios de exclusión:

  • Hombres y mujeres menores de 18 años que ingresen al servicio de neurocirugía.
  • Pacientes ingresados antes del 01 de Julio y después del 30 de Septiembre del presente año.
  • Pacientes con cirugías suspendidas que deben ser dados de alta, el mismo día del ingreso.

La muestra final del estudio corresponde a 142 pacientes, de los cuales 37 fueron adultos mayores ( 65 años o más) y 105 adultos (18 – 64 años).

Entre los adultos mayores, 17 pacientes fueron mujeres y 20 hombres, y en el caso de los adultos, 59 pacientes fueron mujeres y 46 hombres.

Las principales patologías que llegan al servicio de Neurocirugía, y a las que se les realiza intervención quirúrgica, son las siguientes:

  • HSA secundaria a ruptura de aneurismas cerebrales.
  • Tratamiento quirúrgico de tumores primarios del SNC en personas de 15 años y más.
  • Tratamiento quirúrgico de HNP lumbar.

Independiente de estas patologías, hay pacientes que presentan comorbilidades asociadas, como Diabetes Mellitus, Hipertensión Arterial, Dislipidemia o Enfermedad Renal.

  1. Valoración Nutricional

Los pacientes fueron evaluados por la Nutricionista de Neurocirugía las primeras 48 horas tras el ingreso al servicio. La valoración se realizó mediante la aplicación de la Ficha de intervención nutricional integral.

Una vez seleccionadas las variables a considerar en este estudio, se registra la información en un formato estandarizado por la Unidad de Nutrición Clínica del Hospital, diferenciándose para pacientes adultos y adultos mayores.

La ficha de intervención nutricional se le aplica al paciente, en caso de no obtener respuesta, debe responder familiar.

La intervención nutricional considera 7 puntos importantes:

  1. Anamnesis nutricional: Diagnóstico médico, Comorbilidades (DM, HTA, Renal, Cardiovascular o DLP), si presenta alergias y/o intolerancias alimentarias, carencia de piezas dentales, fármacos de relevancia nutricional que tengan interacción fármaco-nutriente, y un espacio que considera cualquier dato importante de relevancia nutricional.
  2. Tamizaje nutricional: instrumento validado y fácil de usar, que consta de preguntas, las cuales tienen una puntuación que nos permite categorizar a los pacientes de acuerdo a su riesgo nutricional. Para adultos se utiliza SNAQ, y para adultos mayores MNA-sf.
  3. Datos antropométricos: considera Peso real o estimado, Talla real o estimada; ambas variables dependen de si el paciente puede mantener bipedestación, CB, PT, y de acuerdo a éstas variables se calcula CMB, AMB y AGB, CP en pacientes adultos mayores, Peso ideal en pacientes con sobrepeso, y Ajustado en pacientes con obesidad.
  4. Parámetros bioquímicos: fueron obtenidos a través de ficha médica y se consideraron los exámenes que se realizan al ingreso de la hospitalización, los cuales son: Hematocrito (Hto), Hemoglobina (Hb), Proteína C Reactiva (PCR) y Recuento Total de Linfocitos (RTL).
  5. Diagnóstico Nutricional Integral
  6. Cálculo de Requerimientos
  7. Prescripción y/o Sugerencia Nutricional.
  8. Estudio estadístico

Los contenidos a trabajar, descritos anteriormente, se analizarán a través del método mixto, según éste criterio de análisis considera técnicas cuantitativas y cualitativas.

Con respecto a las técnicas cuantitativas, para la recogida de datos se consideró la ficha de ingreso nutricional en primera instancia, para registrar datos personales obtenidos a través de ficha médica y/o curva de enfermería, anamnesis nutricional a pacientes, datos de evaluación antropométrica, cálculo de requerimientos y modificación de alimentación con sugerencia de prescripción.

El procesamiento estadístico utilizado se enfocó en 2 registros, los datos obtenidos se registran en una ficha de ingreso distinta para adultos y adultos mayores, y, posteriormente, se transcriben a una base de datos, para trabajar con los resultados obtenidos.

Posterior a estos registros, se elaboró otra planilla con los resultados totales y macro de éste estudio, como la totalidad de adultos mayores, adultos, cuántos de sexo femenino o masculino, cuantificar por grupo de patología base y comorbilidades asociadas, clasificación de áreas antropométricas y estado nutricional según IMC.

Con respecto al análisis cualitativo, se desarrolla de acuerdo a los resultados obtenidos en la ficha de ingreso nutricional y se analiza con las categorías descritas anteriormente, principalmente comparando grupos etarios con estados nutricionales.

Se elaboró una planilla mensual, con el objetivo de respaldar, registrar y cuantificar cada una de las variables a medir en éste estudio.

La Nutricionista es la encargada de registrar diariamente los datos obtenidos. Finalizado el mes de Septiembre se procedió a tabular los datos, se sumó el total de pacientes de acuerdo a su estado nutricional (IMC), Patología base, Comorbilidades, Composición corporal (compartimento muscular y graso), Patologías asociadas a resultados de exámenes bioquímicos (Anemia, Desnutrición Proteica Visceral) y cada una de estas variables se comparó con respecto a grupo etario y sexo.

Resultados

Los resultados se mostrarán en el orden en que fue efectuada la ficha de Intervención Nutricional Integral.

Se estudió una muestra de 142 pacientes, durante un periodo de 3 meses, desde el 01 de Julio al 30 de Septiembre del año 2019.

Durante el periodo de estudio, al 100% de los pacientes que fueron ingresados al servicio de Neurocirugía se les aplicó la ficha de Intervención Nutricional -descrita anteriormente- durante sus primeras 48 horas en el servicio.

La muestra está constituida por 76 pacientes de sexo femenino y 66 de sexo masculino,que contempla adultos y adultos mayores, con una edad promedio de 59,5 años; 47,3 años para adultos y 71,6 años para adultos mayores.

  • Resultado de Patología base y comorbilidades asociadas, relacionado con grupo etario y sexo:

Los motivos de ingreso al Servicio de Neurocirugía, se clasificaron en 3 grandes grupos:

  • Tumores: de SNC, meningioma, proceso expansivo, cráneofaringioma.
  • Hernias: lumbar, cervical
  • Hematomas y/o hemorragias: Hematoma extradural (HED), Hematoma Subdural (HSD), Hemorragia Subaracnoidea (HSA)

La patología base considerablemente más predominante son los tumores, con un 60,6% (86 pacientes), seguido por hernias, 14,1% (20 pacientes), y hematomas y/o hemorragias, con un 25,3% (36 pacientes).

Al considerar patología base, se evidencia un riesgo nutricional, ya que el 60,6% de los pacientes presentan tumor con localización a nivel de SNC, por ende son agresivos y evidencian pérdidas de peso de manera involuntaria a lo largo del cuadro clínico.

Ahora bien, los pacientes, independiente de estas patologías, pueden presentar comorbilidades; de hecho, en Adultos se pesquisó 20 pacientes con DM, 35 pacientes con HTA, 5 pacientes con DLP y 2 pacientes con enfermedad renal. En los pacientes Adultos mayores, 17 presentan Diabetes Mellitus, 27 HTA, 6 DLP y 2 con enfermedad renal, tal como se muestra en la Figura 2.1

Figura 2.1 Comorbilidades de pacientes Neurocirugía.

En los pacientes, independiente del grupo etario y sexo, predomina considerablemente la Hipertensión (HTA), seguida por la Diabetes Mellitus (DM), la Dislipidemia (DLP) y, por último, la Enfermedad renal.

Sin embargo, es importante mencionar que del total de la muestra, las comorbilidades asociadas no son aisladas, ya que el 26,06% de la población en estudio (37 pacientes) tienen 2 o más comorbilidades. En el caso de los adultos, el 16,19% (17 pacientes) de éste grupo etario, presenta 2 o más comorbilidades, y en los adultos mayores, 54,05% (20 pacientes), por ende, a mayor edad hay más probabilidad de presentar enfermedades crónicas no trasmisibles.

Bajo esta misma premisa, las 2 comorbilidades asociadas con mayor prevalencia durante el periodo de estudio son la Diabetes Mellitus y la Hipertensión arterial, reportando 11 pacientes adultos y 14 adultos mayores.

La población de adultos mayores en este estudio es de 37 pacientes; el 81,08% de los pacientes tienen alguna comorbilidad asociada, y 10,92% no presentan comorbilidades.

En el caso de los adultos, el 40% de los pacientes tienen alguna comorbilidad asociada, y el 60% no presenta.

Sin embargo, en ambos grupos etarios no es posible determinar el predominio según sexo.

  • Resultados con respecto a IMC y su relación con grupo etario y sexo:

Al momento del ingreso y al realizar la evaluación nutricional básica, tanto para adultos como para adultos mayores, asociado a IMC, los resultados muestran una tendencia a la malnutrición por exceso, ya sea sobrepeso u obesidad, para ambos grupos etarios, lo que representa el 82,39% del total de la muestra.

El peso promedio de las mujeres menores de 65 años fue de 74,09 kg., y de las mayores e igual a 65 años, fue de 65,51 kg., con un promedio total de 69,8 kg.

En el caso de los hombres menores de 65 años, tienen un peso promedio de 76,55 kg., y para los mayores e igual a 65 años, fue de 73,76 kg., con un promedio total de 75,16 kg.

En la muestra estudiada, el 62,12% de los hombres, y el 78,95% de las mujeres, superan su peso ideal o ajustado, sin embargo, al analizarlos por grupo etario, un 35,14% de los adultos mayores, y un 11,43% de los adultos, presentan peso inferior a su peso ideal o ajustado.

Figura 2.2 IMC según grupo etario en pacientes de Neurocirugía

En la Figura 2.2 se muestra el total de la población en estudio y los resultados asociados a IMC al momento del ingreso hospitalario.

Evidentemente, se observa una malnutrición por exceso, sin embargo, como se mencionó anteriormente, el IMC no es fiable para realizar diagnóstico nutricional, pues se deben considerar otras medidas que permitan evaluar masa grasa y muscular.

Figura 2.3 IMC según sexo en pacientes de Neurocirugía.

Al analizar la Figura 2.3, relativa al IMC de acuerdo al sexo, se observa que el estado nutricional enflaquecido (adultos mayores) o con desnutrición (adultos) es predominante en el sexo masculino (8 pacientes), a diferencia de los demás estados nutricionales (normal, sobrepeso y obesidad) que es predominante en el sexo femenino.

La mediana correspondiente al IMC en mujeres fue de 28,28 kg/m2 y 26,07 kg/m2 en hombres, sin embargo, si se analiza por grupo etario y sexo, las mujeres menores de 65 años tienen un promedio de IMC de 29,1 kg/m2 y mayores e igual a 65 años de 27,46 kg/m²; en cuanto a los hombres menores de 65 años, tienen un IMC promedio de 26,14 kg/m2 y mayores e igual a 65 años de 25,99 kg/m. De acuerdo a la clasificación de IMC correspondiente al grupo etario, se puede concluir que los adultos, independiente del sexo, presentan sobrepeso según IMC, y los adultos mayores estado nutricional normal.

  • Resultados composición corporal y su relación con grupo etario y sexo:

Con respecto a la composición corporal, masa grasa y muscular, se puede mencionar que del total de la muestra, 45 pacientes presentan reserva muscular baja o muy baja, lo que representa un 31,69%, y 25 pacientes presentan reserva grasa baja o muy baja, que representa un 17,61%.

Figura 2.4 Reserva muscular según sexo en pacientes de Neurocirugía

En la Figura 2.4, se clasifica la masa muscular de acuerdo a los percentiles mencionados anteriormente, y se evidencia que la disminución de masa muscular es predominante en el sexo masculino, a diferencia del sexo femenino en que predomina una composición muscular normal o aumentada.

Figura 2.5 Reserva grasa según sexo en pacientes de Neurocirugía

Al analizar la Figura 2.5, se clasifica la reserva grasa de acuerdo a percentiles y se evidencia que no hay un cambio significativo según sexo en la reserva de grasa bajo o muy bajo, a diferencia de lo que ocurre para la categoría normal, que es evidentemente predominante en el sexo femenino, y para la categoría alto o muy alto, que predomina en el sexo masculino.

Figura 2.6 Reserva muscular según grupo etario en pacientes de Neurocirugía

Al analizar la Figura 2.6, se observa la composición muscular según grupo etario. Se puede evidenciar que los adultos mayores tienden a una masa muscular normal o disminuida, lo cual coincide con diversos estudios, que refieren que a mayor edad hay un mayor deterioro en la masa muscular y desnutrición.

Figura 2.7 Reserva grasa según grupo etario en pacientes de Neurocirugía

Al observar la Figura 2.7, se puede concluir que la masa grasa, ya sea aumentada o disminuida, no es predominante en ninguno de los 2 grupos etarios, considerando que ambos poseen un número de muestra muy diferenciado (105 adultos y 37 adultos mayores).

  • Resultados Circunferencia de pantorrilla en Adultos mayores

En el grupo de estudio, sólo a los adultos mayores se les midió circunferencia de pantorrilla, que tiene relación directa con el riesgo de sarcopenia y desnutrición, considerando normal 31 centímetros o más. El 70,27% de los pacientes presentan una circunferencia menor a 31 centímetros (26 pacientes) y 29,73% tienen una circunferencia normal, mayor a 31 centímetros.

  • Resultados de acuerdo a RTL y su relación con grupo etario y sexo:

De los 4 exámenes de laboratorio, el que presenta mayor relevancia para éste estudio es el Recuento Total de Linfocitos, ya que se relaciona directamente con el estado de desnutrición proteica visceral.

Del total de pacientes adultos mayores, 18 pacientes presentan desnutrición proteica visceral; de ellos, 10 pacientes de sexo masculino y 8 femenino, y de acuerdo a su grado de desnutrición, 11 presentan desnutrición severa (menos de 800 mm3), y 7 desnutrición moderada (entre 800 – 1200 mm³).

En los pacientes adultos, 32 pacientes presentan desnutrición proteica visceral y, de ellos, 18 pacientes son de sexo masculino y 14 de sexo femenino; con respecto a su grado de desnutrición, 9 presentan desnutrición severa, 14 moderada y 9 leve (1200 – 1500 mm3)

Figura 2.8 Desnutrición según Recuento Total de Linfocitos en Neurocirugía

En la Figura 2.10, se observa un resumen de la población, evidenciando que un 35% de la población presenta algún grado de desnutrición proteica visceral asociado a RTL.

Figura 2.9 Desnutrición proteica visceral según Recuento Total de Linfocitos y grupo etario y sexo en Neurocirugía

Al asociar el grado de desnutrición con el sexo correspondiente y grupo etario, se observa que en el sexo masculino predomina la desnutrición severa independiente del grupo etario; en el sexo femenino, en cambio, no hay una tendencia definida, ya que en la población mayor a 65 años predomina la desnutrición severa, sin embargo en las pacientes adultos predomina la desnutrición moderada, tal como se observa en la Figura 2.11.

También se evidencia que en los adultos mayores, independiente del sexo, predomina la desnutrición severa y luego la desnutrición moderada, pero no hay casos de desnutrición leve.

  • Resultados con respecto a la Prescripción y/o Sugerencia Nutricional y su relación de acuerdo al grupo etario:

Como se mencionó anteriormente, el 26,06% de los pacientes ingresó con sonda nasogástrica, y la indicación médica sólo refiere alimentar por vía enteral, por lo tanto, a todos los pacientes ingresados con SNG se les sugiere fórmula RTH con su volumen correspondiente y velocidad a pasar con bomba de infusión continua. Se acogió de buena manera la sugerencia de prescripción por el equipo médico, por lo tanto, el 100% de los pacientes con nutrición enteral cubren sus requerimientos a cabalidad.

Al realizar la intervención nutricional integral en pacientes alimentados por vía oral, se observa, en algunos casos, un bajo cumplimiento de requerimientos al entregar la alimentación otorgada por el Hospital, por ende, suplementar y realizar ajustes a la alimentación se hace indispensable.

Las intervenciones realizadas para cumplir con porcentaje de adecuación (90 – 110%) de los distintos macronutrientes, son:

  • Soportes reconstituidos con y sin sacarosa, dependiendo principalmente de las comorbilidades.
  • Uso de módulos en los soportes reconstituidos, como módulo proteico o módulo calórico.
  • En el caso de pacientes que no toleren los soportes y/o módulos, se ajusta alimentación con alimentos proteicos o colaciones durante el día, como adición de carne, huevo o claras de huevo, postres de leche o frutas, dependiendo del macronutriente a cubrir.
  • En pacientes que cubren requerimiento sin necesidad de suplementar, se le realiza monitorización a través de control de ingesta observacional.

Discusión

Los estudios sobre valoración nutricional concluyen la escasa atención por parte del equipo multidisciplinario al estado nutricional de los pacientes, y aseguran que un correcto seguimiento disminuye las complicaciones intrahospitalarias y tasa de mortalidad (5).

Un estudio realizado en un Hospital público de la Ciudad de México, refiere que la prevalencia de desnutrición en distintos países es de 20 – 50%, específicamente 37% en Chile (5, 6), es decir, de manera similar a lo que ocurrió en éste estudio, donde el promedio de desnutrición es de 35,21%. Sin embargo, si se analiza la desnutrición en adultos mayores, el porcentaje aumenta, considerando que la muestra de éste estudio y para éste grupo etario fue de 37 pacientes, de los cuales 48,65% presentó algún grado de desnutrición, dato que se respalda con un estudio realizado en la ciudad de Pasto en Colombia, donde los adultos mayores estudiados con distintas medidas antropométricas arroja un 60,1% con riesgo de desnutrición (7).

Otro estudio de importancia fue uno realizado en un Hospital Griego, donde se estudió índices pronósticos del estado nutricional y estancia hospitalaria, arrojando un 42,3% de desnutrición en pacientes ingresados a dicho Hospital (8), dato que cobra relevancia ya que del total de la muestra estudiada (142 pacientes), el 35,21% presenta algún grado de desnutrición.

A mayor edad, hay una mayor pérdida de peso, justificándose con tres grandes mecanismos: una pérdida involuntaria de peso asociado a patologías o factores psicosociales; cambios en composición corporal, como pérdida de masa muscular producto de enfermedades catabólicas; y algunos cambios fisiológicos, como la masa muscular esquelética, que tiene directa relación con la circunferencia de pantorrilla. La ingesta diaria disminuye en más del 30% entre los 20 y 80 años (9).

El IMC es un indicador utilizado ampliamente por el equipo multidisciplinario para clasificar el estado nutricional. Un estudio realizado en la Ciudad de Cantabria, España, refiere que el IMC de las mujeres es mayor que el de los hombres, independiente del grupo etario (10), lo cual no es distinto a lo estudiado, ya que del total de la muestra, considerando adultos y adultos mayores, la desnutrición o estado nutricional enflaquecido sólo es predominante en el sexo masculino, pero los estados nutricionales normal, sobrepeso y obesidad son considerablemente predominantes en el sexo femenino. Del total de mujeres de la muestra, el 55,26% presenta sobrepeso u obesidad.

Como se mencionó en los resultados, las indicaciones dietéticas médicas con respecto al régimen o forma de alimentación son inadecuadas, específicamente para pacientes que se encuentran con nutrición enteral. Sin embargo, para pacientes que se encuentran con alimentación vía oral, la indicación médica es incompleta, y se limita a indicar consistencia o digestibilidad, o simplemente algún macronutrientes que requiera aumentar o restringir, como hipercalórico e hiperproteico, lo cual es coincidente con un estudio realizado en un Hospital de Colombia, que afirma que el 56% de la indicación dietética médica fue inadecuada (11).

Se pudo observar que los pacientes ingresados al servicio de Neurocirugía se ven aparentemente sanos, pero, al realizar la valoración nutricional integral, se verificó a través de IMC que el 14,79% presenta desnutrición o enflaquecido, en el caso de adultos mayores, a través del Recuento total de linfocitos; que 50 pacientes presentan algún grado de desnutrición, lo que representa un 35,2% del total de la muestra, siendo un 14,08% de tipo severo, 14,79% moderado y 6,34% leve. En cuanto a la masa muscular, 45 pacientes se encuentran catalogados en un percentil bajo o muy bajo, que representa un 31,69% del total de la muestra, además de otros datos alterados, como presencia de anemia y procesos inflamatorios asociado a patología base, como tumores localizados en SNC. Por lo tanto, se hace imprescindible el trabajo multidisciplinario y realizar una intervención nutricional integral, considerando además que la alimentación entregada por los centros hospitalarios es insuficiente y no cubre los requerimientos asociados a enfermedad.

La existencia de una Unidad de Nutrición Clínica, ha permitido realizar un trabajo personalizado con nuestros pacientes, y ha sido el inicio para trabajar en procesos de asistencia nutricional en distintos servicios, como instaurar indicadores de cantidad y calidad, y mejorar el abordaje nutricional, principalmente en pacientes que requieren del profesional Nutricionista para la elección de un soporte oportuno, ajuste de nutrición enteral, permitiendo afrontar de mejor manera su enfermedad y recuperar su estado de equilibrio.

Se pudo observar que todo paciente ingresado en éste servicio tiene un riesgo nutricional asociado a patología base, considerando que el 60,6% tiene diagnosticado un tumor con localización en el SNC.

Otro dato importante que se observó en éste estudio, es que el 82,39% de los pacientes ingresados presentó malnutrición por exceso (sobrepeso u obesidad), por lo tanto, para el equipo médico no hay riesgo nutricional, sin embargo, otro de los datos que aportado por éste estudio, es el grado de desnutrición proteico visceral de los pacientes, el cual arrojó que se presenta en el 35,21% de la población, predominando importantemente en los pacientes adultos mayores, con un RTL menor a 1200 mm3, por lo tanto, la tendencia de desnutrición es moderada a severa.

Se puede concluir que, de acuerdo a la composición corporal, hay un predominio importante en pacientes de sexo masculino con una masa muscular disminuida, y circunferencia de pantorrilla en adultos mayores, por lo tanto, a mayor edad hay menor masa muscular y una circunferencia de pantorrilla inferior al punto de corte (menor a 31 centímetros), lo que representa un 70,27% de los adultos mayores.

La masa grasa es mayor en el sexo femenino, independiente del grupo etario, al igual que la anemia.

Se hace imprescindible realizar una intervención nutricional a los pacientes, puesto que al 90,14% se le realizó algún tipo de ajuste en su alimentación, ya sea a través de un soporte oral, uso de módulos calóricos o proteicos, o ambos, adicionar alimentos proteicos o ajuste de nutrición enteral. El 9,86% de los pacientes no necesitó modificación en el régimen entregado intrahospitalariamente, sin embargo, sin intervención previa no hubiese sido posible saber si la alimentación entregada cumplía o no con los requerimientos nutricionales.

Es importante crear un equipo de trabajo y generar alianzas para avanzar en la nutrición del paciente, y que se pueda modificar los roles de los médicos con el objetivo de incluir la nutrición.

Debe existir un sistema que permita reconocer y diagnosticar a todos los pacientes con riesgo, asegurando la responsabilidad de la identificación de la desnutrición, usando herramientas y criterios de detección validados para evaluar, diagnosticar y monitorear la desnutrición e incluirlo en registros clínicos con el objetivo de hacer partícipe a todo el equipo de salud.

Igualmente, es necesario implementar rápidamente intervenciones, estableciendo como política alimentar a todo paciente con riesgo dentro de sus primeras 24 horas, y realizar un monitoreo continuo, a través de controles de ingesta para asegurar el consumo de suplementos y/o la nutrición oral de los pacientes.

Además, se deben crear redes de apoyo y fortalecer canales de comunicación, con el objetivo que todo el equipo de salud conozca el plan de atención nutricional y sepa sobre el riesgo nutricional, si hay desnutrición, y en qué grado se encuentra.

Uno de los puntos más complicados y donde se presentan mayores falencias, es la inexistencia de un plan de cuidado y educación nutricional al alta, ya que muchos pacientes se van a su domicilio sin que se les realice un seguimiento, por ende, es necesario que el paciente continúe en control a nivel de atención primaria, con el objetivo de prevenir el reingreso hospitalario y/o consecuencias derivadas de la desnutrición.

Constanza Leal Figueroa. Nutricionista

Pacientes del servicio de Neurocirugía Adulto del Hospital Carlos Van Buren

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