Tres epidemiologías pendientes entre medio del brote de COVID-19.Yuri Carvajal Bañados

Hoy pareciera que ser epidemiólogo es un asunto matemático, pues, en estos días hemos visto modelos, pronósticos, curvas y funciones relacionados con la pandemia del COVID-19. Sin embargo, seguramente pocos de entre aquellos que se dedican a “construir guarismos” al respecto saben que en el texto Epidemias, integrante del corpus hipocrático escrito hace unos 500 años antes de Cristo, las únicas cifras que se registran son los números de las páginas impresas (Hipócrates, 1989).

Este olvido no es casual, y lamentablemente hace que la epidemiología desplegada en este brote minimice su real impacto como esfuerzo intelectual para comprender una situación nueva. A continuación describimos de forma muy breve tres olvidos de la epidemiología actualmente existentes, cuya anamnesis podría ser fructífera.

Epidemiología local

El nombre epi-demos (compuesto por las raíces griegas epi: encima, sobre ello, más demos: habitantes de un pueblo, población) se refiere originalmente al ejercicio de un oficio médico mediocremente remunerado, de quien iba de pueblo en pueblo practicando su labor. Por eso el término epidemos se puede interpretar como sobre los pueblos, o acerca de los pueblos. Precisamente ese “vagabundear” permitía un conocimiento local, una interpretación de las formas propias que toma ese proceso en cada territorio (Beech et. al, 2020)

Pues bien, hasta ahora los modelos sobre la pandemia que nos afecta se han desplegado como ecuaciones universales, cuyos parámetros podrían tener variación local, pero no se han estudiado las condiciones particulares que pueden generar cursos diferentes. En todo el debate resulta una sola forma, una sola curva, más plana o más picuda (curtosis), aunque de modo sorprendente casi siempre gaussiana. Sin embargo, para abundar en lo local, la epidemiología requiere de diálogo interdisciplinario regular con las Ciencias sociales y las Humanidades, entre las cuales podría sentirse en familia. Lamentablemente no hay antropólogos ni historiadores en el Comité asesor COVID-19 (Gaínza, Gutiérrez y López, 2020). Y ni qué decir filósofos! (Matthews, 2020). Así pues, los números son el comienzo del problema. El trabajo recién empieza cuando los datos aparecen. El esfuerzo más intenso es epidemiología de terreno y análisis local.

Epidemiología ocupacional

Es paradójico que en esta época postmoderna, de outsourcing, startup y emprendimientos individuales, apostemos la suerte de la pandemia a los hospitales públicos. Porque hasta hace unos días atrás se hablaba de ellos como de seres antediluvianos. Todos los males habitaban en su vientre: lentos, pesados, burocráticos, enormes, caros, despilfarradores. Pero, como en las leyendas, un “beso oculto” los ha transformado en “princesas aladas” y, por las noches, se aplaude a sus funcionarios. Todo esto está muy bien y quizás estamos recién respirando un aire de justicia con nuestros hospitales públicos y con sus funcionarios. Sólo que no debemos olvidar que dichos espacios son lugares de intimidad bacteriana y viral. El Centro de Control de Enfermedades ha publicado cifras que reportan más de un 19 % de trabajadores de salud afectados por la pandemia (CDC, 2020). Al respecto, la epidemiología actual podría volver a recordar la salud ocupacional, las poblaciones bajo control y los tamizajes. Hoy es el momento para retomar esa práctica al interior de los hospitales públicos.

Epidemiología clínica

Hace algunos años la epidemiología levantó fronteras con la clínica, en un debate aún pendiente. En estos días guardaremos las polémicas y diremos que es urgente su reencuentro. Los pacientes pasan por el hospital y luego se van a casa, vuelven a su CESFAM y regresan al trabajo. La epidemiología debe suturar ese “paño” que ha sido fragmentado, entender que la enfermedad es un proceso colectivo y continuo, y por tanto que casas, hospitales, CESFAM, trabajos, barrios, son asimismo lugares sociológicos, y que la propia PCR para COVID-19 es también un hecho colectivo .

Urge entonces que la clínica despliegue su epidemiología, que describa sus hechos, los ordene y tabule sus cifras, que grafique los días de hospitalización, nos aclare el rol que asumen en la pandemia COVID-19, los inhibidores de la ECA, el tabaquismo, los corticoides, pero también el factor pronóstico del tamaño de las casas de los enfermos y de sus familias, del número de piezas, de las hijas cuidando ancianos, etc. ¿Cómo lo haremos si no podemos sentarnos aún en la misma mesa o alrededor de la misma cama?

Bibliografía

Beech, H., Rubin, A., Kurmanaev, A., y Caclean, R. (mayo 03, 2020). The Covid-19 Riddle: Why Does the Virus Wallop Some Places and Spare Others? The New York Times (https://www.nytimes.com/2020/05/03/world/asia/coronavirus-spread-where-why.html?action=click&module=Spotlight&pgtype=Homepage)

CDC Centers for Disease Control and Prevention (abril 17, 2020). Characteristics of Health Care Personnel with COVID-19 — United States, February 12–April 9, 2020 (https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/69/wr/mm6915e6.htm#suggestedcitation)

Gaínza, C., Guitérrez, C. y López, M. (abril 29, 2020). Lo humano en tiempos de pandemias: más allá de la biología y la economía. (https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2020/04/29/lo-humano-en-tiempos-de-pandemias-mas-alla-de-la-biologia-y-la-economia/)

Hipócrates (1989).Tratados Hipocráticos. Vol. 5: Epidemias. Editorial Gredos, Madrid.

Matthews, D. (abril 22, 2020) German humanities scholars enlisted to end coronavirus lockdown (https://www.timeshighereducation.com/news/german-humanities-scholars-enlisted-end-coronavirus-lockdown?fbclid=IwAR0)

Yuri Carvajal Bañados

Médico epidemiólogo, Doctor en Salud Pública

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