Térmitas en Valparaíso: una plaga que afecta a la ciudad y que amenaza a nuestro Hospital. Alejandra Briones Gaete

Por años, la región de Valparaíso ha sufrido de plagas de termitas que incluso han amenazado el patrimonio de la ciudad puerto. De hecho, históricamente se han detectado importantes focos de dichos insectos en ciudades de la región, siendo Valparaíso una de las más afectadas, ya que el clima mediterráneo de la zona central favorece su desarrollo.

Las termitas son insectos xilófagos, es decir, que se alimentan de madera y otros materiales ricos en celulosa. Y además son sociales, por tanto, viven en colonias y se organizan por grupos o castas, con características y funciones específicas.

En una colonia de termitas se identifican tres castas: los alados, que son reproductores (los machos y la reina, que es la única que pone huevos); las obreras, que tienen fuertes mandíbulas para triturar la madera y que alimentan al resto de las castas; y los soldados que defienden a las otras.

En Chile hay cinco especies de termitas y cuatro de ellas atacan viviendas, muebles y árboles; son silenciosas y hacen un trabajo muy minucioso pero extremadamente destructivo, por lo que si no se detectan a tiempo los daños que pueden producir son irreparables y/o muy costosos.

Bajo ese escenario se encuentra nuestro Hospital Carlos Van Buren, ubicado en el “corazón” de Valparaíso y rodeado de inmuebles construidos principalmente de madera, condición que genera que no esté exento de la aparición de estos insectos.

Dado que el recinto hospitalario debe estar libre de la aparición de cualquier tipo de vector y/o plaga, el área de Gestión Ambiental ha mantenido un servicio constante para el Control de Plagas, incluyendo el control de termitas, priorizando para ello la mitigación de la plaga mediante la reestructuración y cambio de materiales estructurales en aquellos lugares en los cuales se han identificado focos de infestación.

Sin perjuicio de lo anterior, en época estival o de mayores temperaturas, es cuando más apariciones y hallazgos se identifican en las instalaciones del Hospital, ya que todas las termitas aladas, que, como se mencionó antes, tienen el rol de reproducción, salen de sus colonias de origen (posibles de ubicadar en inmuebles cercanos), a buscar nuevos lugares para anidar y generar nuevas colonias.

Los edificios que conforman el complejo asistencial datan del siglo pasado, y algunos suman incluso más de medio siglo desde que fueron construidos, por tanto, existen estructuras que se han visto deterioradas con el paso del tiempo y constituyen barreras físicas deficientes ante este tipo de plaga, ya sea porque existen fisuras en los inmuebles, o bien porque los materiales de construcción son atractivos para formar nuevas colonias. A esto se suma la migración de termitas a raíz de los grandes incendios forestales y estructurales que se han registrado en la ciudad.

El gran foco interno identificado, afectado por las termitas, se ubica en el edificio comúnmente conocido como “Comunidad Religiosa”, que corresponde al Claustro adosado a la Capilla del Carmen, y cuya construcción se documenta el año 1928. La “Comunidad Religiosa” perteneció a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, quienes habitaron el inmueble hasta comienzos del año 2017. Por lo demás, dicho edificio ―según la información que maneja el propio establecimiento― fue declarado, junto con la Capilla, Monumento Nacional de Chile, en la categoría de Monumento Histórico, mediante el Decreto Exento n.º 355, del 20 de mayo de 2003, lo que hace muy difícil y costosa la intervención estructural de la fachada cumpliendo con los protocolos específicos para edificaciones con esta denominación.

En cuanto a la última aparición registrada de termitas en el Hospital Carlos Van Buren, data del mes de diciembre de 2019, fecha en la cual se vio afectado el piso superior de la Torre Quirúrgica, generando la necesidad de suspender cirugías hasta completar los protocolos de control, limpieza e infecciones intrahospitalarias, para garantizar la calidad de atención a los pacientes. Por lo anterior, se realizaron revisiones exhaustivas lideradas por la Ingeniera de Gestión Ambiental, Elizabeth Cid, junto a empresas especializadas para determinar la mejor opción para mitigar la reaparición de termitas en el lugar, programándose la aplicación de un producto termicida específico para generar una barrera en el techo del edificio afectado que tiene residualidad de hasta por 3 años. Esto acompañado de las recomendaciones de mejoras estructurales requeridas para reforzar las barreras físicas existentes.

Por último, es importante recordar que, si bien las termitas son una plaga muy difícil de erradicar, al igual que todos los organismos vivos desempeñan un importante rol en el ecosistema, de aquí que se busque controlar la plaga, pero, sin hacer desaparecer a la especie. Por ello es primordial estar informados sobre los métodos de prevención, entre otros, construir incorporando medidas de mitigación, evitando la madera como material de construcción, erradicar la humedad, y evitar la acumulación de material rico en celulosa ―como madera y papel― en espacios reducidos.

Jefa de la Unidad de Gestión de Riesgos y Salud Ocupacional.

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