Reorganizarnos para defender la Salud pública en la Región de Valparaíso. Luis de la Torre Chamy

Tras varios años de pasividad frente a las deficiencias crónicas de la Salud pública, durante el segundo semestre de 2019 varios médicos colegiados de la Región de Valparaíso comenzaron a reunirse, en distintos Hospitales de la red, para discutir los problemas que les afectaban (falta de insumos críticos en urgencia, brechas en infraestructura y equipamiento, recursos humanos insuficientes y, sobretodo, carencias básicas en insumos quirúrgicos y fármacos), y decidieron alzar sus voces en una manifestación multitudinaria, liderada por nuestro Consejo regional, que tuvo lugar el día 9 de octubre, y que concentró a médicos de los Hospitales de San Antonio, Salvador, Eduardo Pereira, Van Buren, Fricke, Quilpué, Quillota y de la APS. Marchamos pacíficamente desde el Van Buren hasta el Congreso nacional, donde entregamos una carta, a los diputados de la Comisión de salud, que exponía las deficiencias estructurales del financiamiento de la Salud en Chile, y las 4 propuestas del Colegio Médico (COLMED) para resolverlas.

Con el paso de los días, y aprovechando el ánimo de tomar un rol activo en mejorar la Salud pública, se reorganizaron los colegas en sus Centros de salud y empezaron un nutritivo proceso de levantamiento de brechas y problemas locales, además de generar propuestas para resolverlos. En medio de la crisis, dirigentes de antaño retomaron sus liderazgos históricos y traspasaron su sapiencia gremial a este embrionario movimiento, que logró reactivar el Capítulo médico de los Hospitales Van Buren y Fricke. Algunos colegas que fueron dirigentes históricos del COLMED, regresaron a la participación gremial y también pudimos conocer nuevos liderazgos, destacándose colegas que cursando su Período Asistencial Obligatorio, (PAO), decidieron participar activamente en mejorar nuestro sistema de salud. Médicos comprometidos que desearon reafirmar el juramento hipocrático y devolver al centro de nuestra preocupación el bienestar de los pacientes. Un mes de hermosos ideales que desde la Revolución francesa han inspirado los movimientos sociales que han intentado mejorar el mundo: libertad, igualdad y fraternidad fueron conceptos recurrentemente expresados en nuestras Marchas, cabildos, asambleas y jornadas de reflexión, propiciando el humanismo en un ambiente participativo, solidario y colaborativo. Estas acciones fueron marcando la tónica del mes de octubre y con ello redefiniendo la cultura de las organizaciones de salud.

En medio de esta activación gremial, debimos, como Consejo regional Valparaíso del COLMED, enfrentar primero el despido de nuestro administrador, sobre quien además nos querellamos (penal y civilmente), y posteriormente la renuncia de nuestro presidente y del tesorero. Fueron días difíciles para el regional, pero, con la ayuda de la Mesa directiva nacional, pudimos integrar un ingeniero en control de gestión, lo cual permitió iniciar una serie de medidas administrativas y financieras que han posibilitado ordenar nuestras finanzas y mejorar los procesos internos, cuestión que nos permite iniciar el año 2020 en un escenario sólido. Yo, como Presidente actual, renuncié a los estipendios y viáticos para que fueran destinados a recuperar parte de nuestro patrimonio.

De acuerdo a los reglamentos de elecciones, nombramos a dos nuevos consejeros y elegimos con ellos a las nuevas autoridades, cuyo ejercicio tiene como meta dejar fortalecida la base capitular, generando mejores servicios para los asociados y entregando, al mismo tiempo, nuestro COLMED VALPARAÍSO ordenado con miras a las elecciones de mayo 2020.

En medio de estas circunstancias ocurrieron las movilizaciones sociales que han sido llamadas “el levantamiento social”, las cuales revelaron la importancia para la ciudadanía de generar cambios, sobretodo orientados establecer un sistema social más inclusivo en materias como salud, educación, transporte, previsión social y jubilación. Los médicos reafirmamos nuestro compromiso con la Salud pública, y el COLMED utilizó cada espacio disponible para intentar, a través de 4 propuestas (seguro universal de salud, mejora del percápita de aps, mejora del aporte a Hospitales y cambio constitucional para que la salud sea un derecho), que este cambio social determine un futuro con mejores condiciones de salud para la población.

En la V región se produjeron múltiples y multitudinarias manifestaciones, en las cuales los médicos fueron parte activa. Y en ese escenario pudimos vislumbrar la violencia en el actuar de las policías, que determinaron cientos de heridos, muchos de éstos con lesiones oculares graves, las que les provocaron un daño visual permanente, y también muertes. Nuestros colegas que atienden en unidades de emergencia, vieron aumentada la demanda de atenciones por estas razones, y tuvieron que enfrentarse a la necesidad de conocer de mejor forma los protocolos de acción para atender pacientes con lesiones atribuibles a violaciones de DDHH. En estas circunstancias conocimos a colegas comprometidos con la salud de los pacientes, que se organizaron para alertar sobre vulneraciones a los DDHH y numerosas irregularidades en su atención. Lamentablemente, también pudimos verificar que otros colegas optaron por el negacionismo, intentando ocultarlas o, en otros casos, justificándolas por el supuesto “bien mayor” del orden público. Sobre algunos de estos últimos, incluso recayeron denuncias por no realizar de forma oportuna y de calidad los peritajes.

También conocimos médicos que, formando parte de equipos directivos y jefaturas de instituciones de salud (en Van Buren: Cancino, Riveros, Carvajal, Bennet, Pardo, Dietes), no dudaron en denunciar las falencias de financiamiento de sus unidades y participaron activamente en la búsqueda de soluciones; mientras otros médicos, bastante alejados de los principios hipocráticos, optaron por silenciarlas o, incluso, negarlas de forma interna y en la opinión pública. Ellos decidieron estar del lado de la “autoridad de turno”, y, sin pensar en el perjuicio de los pacientes, ocultaron las brechas de insumos y recursos, lo cual en definitiva los mantuvo cómodos en sus puestos, mientras los más vulnerables (o sea, los pacientes) seguían sufriendo por el retraso de sus tratamientos o por la ausencia de los mismos. El tiempo nos daría a nosotros la razón, pues fueron muchos los informes, emanados de diferentes Centros de salud, donde se ratificó que la crisis de financiamiento de la red pública era estructural y afectaba a todos los Hospitales. En este sentido, conocimos un oficio, generado por la directora (s) del SSVQ, y una carta de 29 anestesistas del Hospital Fricke, que nos permitió confirmar los cientos de casos de postergaciones de tratamientos o ausencias de los mismos, en áreas como hemodiálisis, hemodinamia, oncología infantil y maternidad. Aún estamos esperando que las autoridades que negaron tales falencias reconozcan públicamente su error y se comprometan a defender, en primer término, la salud de los pacientes y las comunidades que nos han encomendado y no sus puestos laborales.

En esta coyuntura nos organizamos para realizar cabildos en distintos hospitales, y en la sede de nuestro regional, Asambleas informativas y sesiones de discusión. También pudimos asistir al Congreso nacional durante la discusión y votación de la Ley de Presupuesto, especialmente la partida de Salud, y vimos con frustración cómo, pese a la situación de coyuntura social, el poder político mantuvo el modelo vigente sin generar mejoras que apunten a un sistema de salud universal que permita asegurar con firmeza que: “la salud es un derecho y no un privilegio”.

Entre tantas emociones, actividades y reflexiones, se acabó el año 2019 y, durante este verano, se han entibiado nuestros ánimos, ralentizando los cambios sociales que en salud tanto necesitamos. Sin embargo, los problemas de insumos se mantienen vigentes en la red pública, y las propuestas del Ministerio de Salud continúan por la senda de la externalización de pacientes en vez de robustecer el sistema público. No hemos recibido fondos para contar con mayores dotaciones de personal y poder ampliar los horarios de atención abierta y cerrada, sobretodo en quirófanos. Hemos visto cómo personas clave han sido removidas de sus cargos dentro del MINSAL y en nuestros Hospitales de la red; lo cual no da indicios de una posible mejora en la gestión, sino más bien parecen ser “cuentas políticas”.

En el Van Buren, tras la salida del Dr. Cancino de la dirección del recinto, debemos reiniciar con mayor fuerza nuestro movimiento gremial, para devolver el Hospital a su comunidad y dejar de normalizar la falta de recursos, que en definitiva nos expone como facultativos y expone a nuestros pacientes a atenciones deficientes, inseguras y muchas veces tardías. Nuestro regional está culminando este período, con el logro importante de contar con Capítulos activos en los Hospitales de San Antonio, Fricke, Van Buren y en la APS de Valparaíso, lo cual contribuye a democratizar el COLMED, involucrando a más actores en la toma de decisiones para tener mayor representatividad.

Nuestra directiva ha intentado abrir los espacios de nuestra sede regional y ponerlos a disposición de sus asociados, para lo cual estamos invirtiendo recursos en el mejoramiento de los mismos. Desde el punto de vista gremial, hemos potenciado el rol de nuestro regional en la discusión social por elevar el estándar en la Salud pública y ser actores relevantes para contribuir a mejorar las condiciones laborales de nuestros colegas en el área pública y privada. Los desafíos son muchos, y hemos intentado acoger las solicitudes que nuestros afiliados nos envían. Entendemos y aceptamos la tarea de trabajar en una mejor gestión que permita focalizar y dirigir nuestros recursos a las tareas que más importan a los médicos de la región. Seguiremos comprometidos con entusiasmo para cumplir como directiva con el rol que nos corresponde frente a cada uno de nuestros colegas y frente a la sociedad, siendo defensores de la salud de nuestros pacientes que han depositado su confianza y esperanza en el rol que podamos cumplir.

Mientras el MINSAL quiere obligarnos a alcanzar metas sanitarias sin entregar los recursos necesarios para esto, improvisando medidas, cambiando políticas y directivos de forma irresponsable, nosotros le pedimos a cada uno de los médicos de nuestra región que trabajemos comprometidos, con fuerza e ímpetu, para que las mejoras en salud lleguen a todos mediante un nuevo modelo de salud, que sea universal, inclusivo y solidario.

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