¿Preocupado por el coronavirus? Presta atención a tu intestino. Martin Veysey

Coronavirus e intestino

Cuando pensamos en los síntomas del coronavirus, pensamos en el compromiso de las vías respiratorias y personas con tos. Esto se debe a que un paciente con COVID-19 a menudo presenta tos persistente, fiebre, dolor muscular y fatiga.

Pero la molécula que el virus usa para entrar en las células, la enzima convertidora de angiotensina 2 o ACE2, está presente no solo en nuestros pulmones, sino también en el tracto gastrointestinal. Esto explica el número significativo de casos en los que los pacientes muestran síntomas gastrointestinales como diarrea, náuseas y vómitos.

Un comentario en Gut, una publicación del British Medical Journal, destacó evidencia importante recolectada en China que mostró que si un paciente presenta problemas gastrointestinales, como diarrea, náuseas y vómitos, más de una cuarta parte de ellos pueden no mostrar síntomas respiratorios y tener COVID-19

A diferencia del trabajo anterior, que había demostrado que menos del 4% de los pacientes con COVID-19 tenían síntomas gastrointestinales, este estudio calculó la tasa en 11%. Otras investigaciones han sugerido que la tasa puede ser tan alta como 60%.

Según investigaciones emergentes, los pacientes con síntomas gastrointestinales pueden desarrollar formas más graves de la enfermedad. Stephania Lecocq / EPA

En estos pequeños estudios, los investigadores también vincularon los pacientes con presentaciones gastrointestinales con resultados más severos. Cuando los compararon con aquellos sin síntomas gastrointestinales, los pacientes tenían una enfermedad más grave, fiebres más altas y un mayor riesgo de lesión hepática.

En un estudio de pacientes con una forma leve de COVID-19, los investigadores compararon el número de aquellos que tenían síntomas gastrointestinales, con aquellos que solo presentaban molestias respiratorias, incluyendo además a los que tenían ambas presentaciones. Encontraron que el 23% de los pacientes tenían solo signos gastrointestinales, mientras que el 57% enfermedades intestinales y respiratorias. También notaron que a las personas con síntomas digestivos les tomó más tiempo recuperarse.

Invasores intestinales

Es interesante notar que el primer caso de nuevo coronavirus reportado en los Estados Unidos náuseas, vómitos y episodios de diarrea durante 2 días, además de síntomas respiratorios. El virus se detectó en muestras de la nariz de este paciente, su garganta, pero también se aisló ARN viral en las muestras de heces recolectadas.

El análisis de muestras tomadas del tracto gastrointestinal de 95 pacientes con COVID-19 ha identificado el virus en esófago, estómago, duodeno y recto. El virus también apareció en aproximadamente la mitad de las muestras de heces recolectadas.

La sugerencia es que los síntomas gastrointestinales son causados ​​por el virus que invade las células con ACE2 que se encuentran en todo el intestino. Esto, junto con la presencia del virus en las heces, sugiere el tracto gastrointestinal como otra posible ruta de infección y transmisión.

Parece que el SARS-CoV-2 es detectable en las heces durante varios días después de que se haya eliminado de las muestras del tracto respiratorio. Por lo tanto, los pacientes que se han recuperado de COVID-19 o son asintomáticos podrían estar transmitiendo virus por sus heces sin saberlo, lo que podría aumentar el riesgo de infección a otros.

Por qué es importante tu microbioma

¿Por qué los síntomas en el intestino significan que podrías tener una peor evolución de COVID-19? Es probable que la composición de tu microbioma, los millones de bacterias y otros organismos que generalmente viven en nuestro tracto gastrointestinal, sea una parte crítica de la forma en que un individuo responde al COVID-19 .

Un grupo de investigadores creó un puntaje de riesgo basado en biomarcadores proteomicos en la sangre que se puede aumentar o disminuir según la composición de su microbioma. Descubrieron que cuanto mayor es el puntaje, peor es el resultado de COVID-19. Esta asociación fue más fuerte para las personas mayores. Puede ser que la salud de nuestras bacterias intestinales tenga un papel fundamental en la forma en que nuestro sistema inmunitario reacciona a la enfermedad.

Por lo tanto, es importante mantener un microbioma saludable para combatir el COVID-19.

¿Cómo haces eso? La clave es comer para alimentar tu microbioma. Se recomienda comer alimentos de origen vegetal que cocine uno mismo y limitar los alimentos ultraprocesados ​​y para llevar, al tiempo que complementar la dieta con probióticos naturales, como la kombucha una especie de Té fermentado, el kimchi un plato tradicional coreano a base de col china fermentada, el yogur natural también conocido como Kéfir y en Chile como Yogur de pajaritos. Esto optimizará tu microbioma, no solo para COVID-19, sino también para tu salud a largo plazo.

Sensación de la tripa

Como la pandemia continúa, todos deberíamos prestar más atención a nuestras entrañas. Gran parte del enfoque hasta la fecha se ha centrado en los confinamientos, los ventiladores, los cuidados intensivos y las consecuencias respiratorias de la nueva infección por coronavirus. Sin embargo, si tienes Síntomas de reciente aparición como vómitos o diarrea, y no hay otra explicación, puede ser COVID-19 y es importante que consultes a un médico o al personal de salud a tu alcance

El tracto gastrointestinal es otra fuente de transmisión de virus en individuos sintomáticos y asintomáticos, por lo que sigue siendo fundamental que las personas sigan los consejos para mantener la higiene: el lavado adecuado y regular de las manos antes y después de ingerir alimentos, así como antes y después de ir al baño, además de quedarse en casa con una combinación de protección y distanciamiento social.

Finalmente, vale la pena considerar cómo mantener un microbioma saludable en estos tiempos desafiantes y sin precedentes: comer bien puede marcar la diferencia en el resultado de COVID-19.

Martin Veysey, Programme Director MBBS at Hull York Medical School, University of York

Artículo traducido,adaptado y actualizado por revista Sinapsis

Fuente: The Conversation, leer artículo original.

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