La OMS en su laberinto. Yuri Carvajal Bañados

ONU

En estos días en que Trump humilla a la OMS cerrando su billetera, se torna visible que las instituciones internacionales son organizaciones sacudidas por vaivenes políticos. Pero, el talante de sus principales críticos hace difícil ponderar los juicios y delinear una perspectiva sobre ellas, que no quede identificada con lo menos reflexivo y sensible de las fuerzas políticas actuales.

De todos modos, arriesgaré un juicio. La OMS perdió -tras la caída del muro de Berlín- su sentido de ser, y desde ese momento ha vivido de extravío en extravío.
Es notable que la OMS surgiera como parte del orden de posguerra y que fuera el lugar de emulación entre occidente (USA OTAN) y los países socialistas. La  Organización Panamericana de la Salud originada a fines del siglo XIX para velar por negocios y exportaciones sanas desde el sur , supo mantener su espacio privilegiado para Estados Unidos (panamericanismo en su nombre y Washington como sede) en un equilibrio inestable, pero sostenible.

De qué modo sino entender esa conferencia y declaración de Alma Ata en 1978, buscando crear un Nuevo Orden Mundial y Salud para Todos el 2000, de la mano de ese audaz director que fue Halfdan Mahler. Quizás 1978 marque el agotamiento de ese juego de balanza y el momento en que el brazo se inclina decididamente hacia la economía y el negocio de la salud.
Las fuerzas que buscaron reducir el peso de la conferencia en Azerbaiyán a un paquete mínimo de cuatro intervenciones: control del crecimiento, hidratación oral, Lactancia materna e inmunizaciones (GOBI), poco a poco tomaron el control. En 1993 el Banco Mundial adelanta el paso con su Invertir en Salud, esencia de la reforma de salud chilena de los años 2000.
Los años 2000 ven  a la OMS ceder lugar a la propiedad intelectual en el campo de los medicamentos y marchar al paso de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
En el año 2009, la OMS debe autocriticarse por no considerar los intereses farmacéuticos en su comité asesor para H1N1, que hizo de Oseltamivir un superventas y un sobrestock.


Hoy sin duda que OMS expresa limitaciones de experticia y de laboratorio. Su declaración de pandemia fue retrasada con el argumento de que los países afectados eran de una misma zona.

Tedros Adhanom Ghebreyesus

Mientras los países siguen estrategias locales diversas, la OMS no ha convocado a una reunión extraordinaria de su asamblea, cuando la ocasión lo amerita sobradamente.
Contra Trump, aparece Bill Gates como el principal aliado de esta OMS, un gesto de la privatización más extrema, para una institución que no encuentra el rumbo de la salud pública y al lado de la cual, organizaciones mucho más ligeras desde el punto de vista de burocracia, como el Panel Internacional de Cambio Climático (IPCC), aparece como un núcleo más coherente y visionario para los problemas de salud de largo aliento.


Quizás el camino de la OMS sea aligerarse, fortalecerse técnicamente, volver a situarse entre los gobiernos y expresar sus convicciones con claridad. La sacudida del coronavirus podría ayudarnos a  mencionar la desnudez del traje nuevo del emperador.

Médico Epidemiólogo, Doctor en Salud Pública

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