Física, filosofía y literatura. Jimmy Mondaca Balcazar

Hace ya un par de años me pidieron hacer una exposición sobre Terapias Complementarias para un congreso científico. En aquel entonces y, por razones que podrían explicarse gracias a algún extraño alineamiento planetario, había yo comenzado a interesarme en el estudio de la Mecánica Cuántica en una forma absoluta y temerariamente individual. Pronto descubriría que esto me llevaría a la necesidad de abarcar también materias tales como Astronomía, Teoría de la Relatividad y Física de Partículas, entre otras. Como si esto fuera poco, y para pesar mío, pronto caí en la Filosofía, pero no en cualquiera de sus ramas, sino en la más “espesa y dura”, la Filosofía de la Física, la de Kant y Popper y, aunque no lo crean, la de Stephen Hawkins (sin duda la mente más brillante de los últimos setenta años). Como el Uróboro, la serpiente que se come su propia cola, esto me llevó de nuevo al estudio de nuevas áreas de la Física, tales como la Cosmología Física, la Termodinámica y la Mecánica Estadística. Sin darme cuenta terminé en el campo de la Metafísica y el Misticismo, leyendo sobre civilizaciones antiguas, Ooparts y… Literatura ancestral (por fin!!).

The View from the Centre of the Universe, por Nancy Ellen Abrams y Joel R. Primack. Popular Science.

Hace algunos días recibí la cordial y generosa invitación para presentar algún “escrito” para esta Revista. Digo generosa, porque en mi historial “autoril” sólo tengo dos libros publicados, y un par también de artículos en Revistas científicas, los que a mi parecer no me convierten en un autor prolífico como Stephen King, ni menos en el creador de un personaje universal como Mary Shelley y su monstruo de Frankestein, o Cervantes y su hijo don Quijote. Pero, se agradece la confianza y me permitiré aplicar y explicar lo escrito al comienzo.

Como ya mencioné, se me invitó a presentar un escrito y al preguntar sobre qué, se me aclaró que, sobre Literatura, lo que considero una respuesta absolutamente críptica, por lo que me siento en la libertad de escribir sobre escritura o, mejor aún, sobre el por qué escribir, algo así como Cuántica Literaria, aunque no se debe confundir este concepto con el de Literatura Cuántica.

Para hacer una aclaración sobre estas dos acepciones, comenzaremos por hablar de Literatura Cuántica. Algunos, por ejemplo, se han aventurado a decir que Borges predijo la teoría de los múltiples universos de Hugh Everett (el tercero) en su cuento “El Jardín de Senderos que se Bifurcan”, unos quince años antes que el físico (que dicho sea de paso, fue ignorado en su momento y tuvo que volver a trabajar para el grupo de evaluación de sistemas de armas del pentágono…pero eso es otra historia).

Más notable aun, para mí, es el caso de una publicación de 1908 sobre las enseñanzas del Hermetismo, llamado El Kybalión, el que en sus siete principios se refiere a conceptos mecánico-cuánticos muy definidos.

Ejemplos hay por montones, tantos como gente dispuesta a encontrarlos. Por último, menciono un libro que me llama mucho la atención, ya que es un cuento para niños de seis a diez años y se llama El día que el sol no salió. No hare comentarios al respecto, para crear el interés por leerlo.

¿Y la Cuántica Literaria?

Sólo grandes preguntas nacen bajo este concepto. ¿Qué y Por Qué escribir? Suelen ser las inquietudes clásicas de muchos autores. Compartir una historia con otros, enseñar sobre algo en lo cual tenemos competencia o simplemente plasmar un sueño.

Y al tratar de plasmar esto en el papel (aunque es más exacto en una hoja de Word), nuestro cerebro juega con lo cuántico. Al igual que las partículas subatómicas, nuestra historia dejará de pertenecernos y dependerá del lector-observador. Esta, entonces, ya no nuestra historia, podrá viajar en el tiempo en ambos sentidos y, al hacer esto, crearemos una serie de mundos paralelos que nos mostrarán realidades alternas que decaerán en una sola realidad al hacerse visibles. Nuestros personajes, ficticios o reales, estarán entrelazados en nuestra historia y el lector tendrá a veces la capacidad de superponerse y estar en varios sitios a la vez, traspasando fronteras reales o virtuales con un esfuerzo mínimo pero consciente.

¿Es el escribir una acción cuántica? A la luz de lo expuesto, la respuesta es un rotundo Sí. Tal vez la magia inherente e inmanente de un libro no está sólo en su contenido, sino en el proceso de escribir. Un antiguo proverbio chino dice que “la más débil de las tintas es más poderosa que la más fuerte de las memorias”. Esto es porque también nuestro cerebro funciona en modo Cuántico y se establecen conexiones entre el extraño y aún no resuelto funcionamiento de los enlaces neuronales, y las imágenes en forma de letras agrupadas de una manera definida. Recordemos que nuestra mente, tanto consciente como inconsciente, funciona en el futuro (sí, de no ser así no podríamos movernos coordinadamente), pero esto también es otra historia.

P.S. Este brevísimo ensayo (creo que el término le queda grande) es en sí un ejemplo de Cuántica literaria y corresponde al lector darle un significado propio.

Jimmy Mondaca Balcazar Kinesiólogo Unidad de Emergencia Infantil

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