El desafío de los pacientes en Zona de sacrificio.- María Belén Jara Vergara.

Probablemente, el siguiente testimonio no dista mucho de cualquier historia que pueda entregar otro profesional de la salud que trabaje en una zona alejada de una gran urbe. Por lo tanto, el relato sólo refleja el aumento de la desigualdad social y territorial de muchas zonas no centrales del país.

Trabajo en la ciudad de Ventanas, hogar de aproximadamente 8.000 habitantes. Muchos habrán oído hablar de este lugar haciendo mención a: Múltiples empresas contaminantes en un reducido territorio, Zona de Sacrificio, Crisis ambientales y Sanitarias reiteradas a lo largo de los años, etc.

Después de algunos meses conversando con pacientes locales, uno se da cuenta que existen historias que se repiten: antiguos habitantes de comunas populosas de Santiago, escapando de la pobreza y la delincuencia, se trasladan a Ventanas buscando tranquilidad y aprovechando el bajo costo de los terrenos y arriendos, generado por la ampliamente difundida contaminación del lugar. Otro porcentaje de habitantes, oriundo, nacido y criado en Ventanas, ha desarrollado su vida acostumbrado a las aguas calentadas por el tubo que sale de la empresa, entibiadas por líquidos residuales del proceso industrial.

El contexto actual de pandemia ha aumentado el aislamiento de la ciudad. Nuestro centro de derivación es el Hospital de Quintero, que nos ha apoyado con gestiones internas, no dependientes de la autoridad de Salud. Sin embargo, su capacidad de testeo no logra abarcar a todos los pacientes que tienen indicación de examen. El día 29 de abril pasado llegaron a Ventanas 5 Kits para toma de Hisopado Nasofaríngeo. Por su escasez, la indicación requiere un valor pretest extremadamente alto, y no permite un abordaje epidemiológico.

Hasta el momento, en Ventanas existen cero casos de Covid-19. Lo escrito previamente les permite deducir la causa de este número. Si un habitante de Ventanas quisiera acceder al examen de forma privada, tendría que costear 40 minutos de traslado más el valor del examen, porque no existen centros que lo realicen en las cercanías. Frente a esto, las indicaciones y explicación reiteradas: “cumpla cuarentena hasta 14 días después de que terminen sus síntomas y probablemente nunca sepamos realmente si tuvo o no Covid-19”.

Actualmente, nuestra curva ni siquiera ha partido, y llevamos dos meses sugiriéndole a las personas que no salgan de sus casas. ¿Qué hace para sobrevivir un pescador que no puede salir al mar? Me imagino que ningún Centro de Salud con una situación similar, se quiere imaginar cómo se llenarán los programas de Salud mental cuando, pasado el aislamiento, sigamos en crisis.

Con un grupo de profesionales de la salud, de distintos Centros de la Quinta Región, haremos algunas “Cajas dignas” con artículos básicos de comida y aseo, consientes de que van a durar menos de 10 días. Es difícil que podamos abarcar a más de 10 familias, pero necesitamos repartir un poco de cariño. Es lo menos que se puede hacer por una localidad aislada, olvidada y reiteradamente sacrificada.

María Belén Jara Vergara.

Médico General de Zona Cesfam Ventanas

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