COVID-19 EN LA MUJER EMBARAZADA: OTRA ARISTA DE LA PANDEMIA

Paulina González Ávila1

Hoy por hoy, hablar del coronavirus es cotidiano, el 3 de marzo de 2020 cuándo se confirmó el primer caso en Chile se transformó en parte de nuestras vidas. Sin embargo en los primeros meses para las mujeres embarazadas aparecía como una amenaza menor, reportándose pocos casos y sin gran compromiso sistémico, fue en marzo del presente año, cuando comenzó a multiplicarse el numero de gestantes afectadas por Covid-19. Con una variada presentación de cuadros clínicos desde síntomas respiratorios leves hasta Neumonías graves, tal como se venía presentando en la población adulta general.

 En estas pacientes se desencadenó un ascenso en la complejidad corporal, emocional y humana, y nuestro quehacer tuvo un vuelco… desde estar acostumbradas a tratar gestantes que pocas veces requieren de unidades críticas, pasamos a tener pacientes embarazadas en unidades de cuidados intensivos, sometidas a complejos tratamientos muy poco habituales. Fue así como repentinamente nos encontramos ante este extremo desafío tanto para el equipo de salud como para las pacientes y su familia.

Debido al aumento en los casos y a recomendaciones internacionales, en nuestro hospital se inició la búsqueda activa de SARS CoV-2 a toda paciente embarazada que se internara, ya sea en trabajo de parto o para estudio de alguna patología obstétrica. Posteriormente a fines de abril el ministerio de salud   autorizó  la vacunación voluntaria de embarazadas con la finalidad de disminuir la probabilidad de padecer un cuadro grave.

Foto: Rodrigo Flores

En ese contexto, iniciamos un estudio, que aún se encuentra en curso, destinado a cuantificar y analizar las consecuencias de la enfermedad por COVID-19 en embarazadas y recién nacidos, trabajo realizado en conjunto por las unidades de Neonatología, Medicina Materno-fetal, pacientes críticos de adultos y el servicio de Anatomía patológica. cuyos resultados preliminares se publican en el presente articulo .

Entre abril y agosto de 2021 ha habido en nuestro centro 84 pacientes embarazadas con COVID-19, que para su análisis fueron categorizadas en 4 grupos:

GRUPO 1:       57 pacientes que tuvieron sus partos luego de haberse recuperado de SARS CoV-2. De éstas, hubo 7 gestantes que cursaron con enfermedad grave requiriendo apoyo ventilatorio, de cánula nasal de alto flujo (CNAF) o ventilación mecánica invasiva (VMI), recuperadas satisfactoriamente, teniendo su parto posterior a la enfermedad.

GRUPO 2:       7 gestantes que cursaron enfermedad por SARS CoV- 2  asintomática durante el parto. 

GRUPO 3:        3 embarazadas que cursaron enfermedad no grave por SARS CoV- 2 durante el parto. Se incluyen en este grupo a las que estando sintomáticas no requirieron el ingreso a UCI.

GRUPO 4:       17 pacientes que durante el parto, cursaron enfermedad grave por SARS CoV- 2 definida como los casos que requirieron ingreso a UCI para apoyo ventilatorio debido a neumonía severa por SARS CoV-2.

Cabe destacar que del total de madres que cursaron la enfermedad en el período abril-agosto 2021, hubo 31 recién nacidos prematuros, 1 caso de aborto tardío, 2 óbitos (muertes)  fetales y 2 fallecimientos neonatales.

Luego de poner en perspectiva los primeros resultados en nuestra maternidad durante este período, es necesario reflexionar sobre la experiencia de mujeres y familias que han debido afrontar esta inédita situación producto del COVID-19, al respecto frecuentemente se escucharon frases cómo: “siempre imaginé un embarazo sin problemas”, “jamás pensé estar embarazada y hospitalizada sola, sin visitas, y además ver morir compañeros de sala”, “nunca estuvo en mis planes tener el parto sin la presencia del padre del bebé” y muchos otros testimonios de madres en que se deja ver la soledad y  la pena por no poder llevar a cabo su plan de nacimiento como siempre lo soñaron.

También resulta necesario abordar el impacto que ha tenido en el personal de salud que atiende a madres afectadas por COVID-19 y sus recién nacidos. La pandemia nos acercó hacia un ámbito de la medicina a la que no estábamos acostumbradas, como las áreas de pacientes críticos; debido a que los casos de mujeres embarazadas extremadamente graves, que requieren de tratamiento en estas unidades, son muy inhabituales, por lo que fue un gran desafío tanto en lo médico profesional como en lo emocional, teniendo que indicar en más de alguna ocasión la realización de partos muy prematuros por el riesgo que corría la madre, el feto o ambos. Sin embargo el trabajo en equipo y las decisiones tomadas en conjunto, (Neonatólogos Gineco obstetras, Intensivistas y anestesiólogos), transformaron esos momentos complejos en instancias de aprendizaje y crecimiento colectivo.

Foto: Rodrigo Flores

Para las familias y el personal de salud lo inusual y muchas veces desconocido, hace que se generen múltiples interrogantes, entre las más frecuentes están:

¿Cómo afecta el COVID-19 a las mujeres embarazadas?

Aún estamos en proceso de aprendizaje respecto a como el COVID-19 impacta a las embarazadas, sin embargo informes actuales sugieren  que podrían tener un mayor riesgo de contraer una enfermedad más grave por COVID-19 que las mujeres no embarazadas:

  • Las mujeres embarazadas con COVID-19 podrían ser más propensas que las mujeres no embarazadas con COVID_19, a necesitar atención en una unidad de cuidados intensivos o ventilación mecánica.
  • Las mujeres embarazadas con comorbilidades como obesidad y diabetes podrían tener un riesgo mayor de padecer una enfermedad grave, similar a mujeres no embarazadas con esas patologías.
  • Mujeres de bajo nivel socioeconómico y con menor acceso a salud tienen mayor riesgo de padecer enfermedad grave.
  • El riesgo de muerte es mayor para las mujeres embarazadas con COVID-19, que para las mujeres no embarazadas con COVID 19.

¿cómo puede el COVID-19 afectar al feto y al recién nacido?

Lo que se sabe hasta ahora, considerando que aún las investigaciones se encuentran en desarrollo:

  • Los reportes han encontrado algunos casos de COVID-19 que podrían haberse transmitido al feto durante el embarazo, pero esto parece ser infrecuente.
  • Muerte fetal y parto prematuro: Se sabe que hay más riesgo de tener parto prematuro, sin embargo hay información limitada al respecto. Se continúa estudiando para comprender mejor los efectos del COVID-19 antes del nacimiento.
  • Después del nacimiento, un recién nacido puede contraer el virus si está expuesto a éste.

¿Debo vacunarme estando embarazada?

  • Se recomienda vacunar contra el COVID-19 a todas las personas de 12 años de edad o más, incluidas las embarazadas, las madres en periodo de lactancia, mujeres que están intentando quedar embarazadas o que podrían embarazarse en el futuro.
  • Cada vez hay más evidencia disponible sobre la seguridad y efectividad de la vacunación contra el COVID-19 durante el embarazo. Estos datos sugieren que los beneficios de recibir la vacuna superan a cualquier riesgo conocido o potencial.
  • Actualmente no hay evidencia de que alguna vacuna, provoque problemas de fertilidad en mujeres u hombres.
  • Las mujeres embarazadas o que han estado embarazadas recientemente tienen más probabilidades de enfermarse gravemente a causa del COVID-19 en comparación con las no embarazadas.
  • Vacunarse contra el COVID-19 puede protegerla de enfermar gravemente.

¿Se puede transmitir COVID-19 a un bebé a través de la leche materna?

  • Cuando la madre tiene COVID-19, la información disponible muestra que es seguro amamantar al bebé con leche materna .  Por el momento sabemos que  los estudios no encontraron evidencia de la presencia del virus SARS Cov-2 en leche materna y se ha llegado al consenso que el principal riesgo de la lactancia materna es el contacto cercano entre el bebé y la madre, y no por traspaso del virus a través de la leche materna, por otra parte la leche materna es la mejor fuente de nutrición para la mayoría de los bebés y ayuda a protegerlos de diversas infecciones, es por esto que tener COVID-19 no debería impedir la lactancia materna.  

¿Cómo se evita el contagio de una madre con COVID-19  a su bebé?

  • Use mascarilla cuando cargue al bebé, incluso durante la alimentación, considerando no estar sin mascarilla a menos de 2 metros del bebé.
  •  No es necesario poner mascarilla a la guagua ni cubrir su cara.
  • Lavarse las manos antes de tocar al bebé.
  • Lavarse las manos antes de tocar el extractor de leche o la mamadera.
  • Si es posible tener ayuda de alguien sano que colabore en el cuidado del recién nacido. Por ejemplo, alimentar al bebé con leche materna que la madre se haya extraído previamente.

A modo de conclusión cabe destacar que si bien el riesgo general de enfermarse gravemente a causa del COVID-19 es bajo, sigue siendo mayor para las mujeres embarazadas o que han estado embarazadas recientemente. La enfermedad grave incluye complicaciones que requieren hospitalización, cuidados intensivos, uso de ventilación mecánica invasiva u otros equipos de apoyo ventilatorio. Además, las embarazadas con COVID-19 tienen mayor riesgo de parto prematuro y podrían tener mayor peligro de presentar otros resultados adversos en el embarazo, en comparación con las mujeres embarazadas sin COVID-19. Tener ciertas afecciones subyacentes, como obesidad y diabetes además de otros factores como la edad, pueden aumentar aun más el riesgo de una embarazada de enfermarse gravemente a causa del COVID-19. La vacuna en la embarazada podría evitar enfermedad grave por COVID-19.

Equipo multidisciplinario: Carlo Lozano, Anatomía patológica. Paulina González, Medicina materno fetal. Cristian Lucero, UCI Adultos. Cecilia Guerra, Neonatología. Margarita tobar, Puerperio. Maritza Bachmann, Medicina Maternofetal. Paula Gajardo, Neonatología.
Foto: Rodrigo Flores

En el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso entre Abril y Agosto de 2021 se han presentado 84 casos de embarazadas con COVID-19. De las cuales 24 cursaron enfermedad grave requiriendo hospitalización en unidades de paciente crítico. 

Es así como a pesar de haber avanzado en el conocimiento de esta enfermedad, aún no tenemos todas las respuestas y persisten interrogantes como:  ¿porqué hubo un aumento tan significativo de enfermedad sintomática y grave en las embarazadas el 2021, a diferencia de lo ocurrido durante la primera ola el 2020? podría deberse a la presencia de una variante del virus?; ¿Qué efectos futuros podría tener en los niños la utilización de algunos medicamentos de poco uso en las embarazadas que cursaron enfermedad grave?; ¿Qué consecuencias podrían tener  la exposición repetida a rayos X, especialmente la Tomografía Axial Computarizada (escáner) en los niños hijos de madres con COVID?, considerando además que el daño es acumulativo y en su vida futura tal vez necesiten someterse en repetidas ocasiones a rayos X.  Y otras interrogantes que sólo conoceremos a medida que progresen las investigaciones en curso, por el momento persistiremos en la senda del autocuidado, esperando no volvamos a tener que encarar al COVID-19 desde la perspectiva de la gestación.

1Médica Gineco obstetra, Jefa de la unidad de alto riesgo obstetrico, Hospital Carlos Van Buren

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